7 Consejos Para Dejar de Preocuparse Tanto

“Las preocupaciones terminan cuando la gratitud comienza.”

– Neale Donald Walsh


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Las preocupaciones son un tema del día a día para todos. En cierta medida, todos poseemos preocupaciones que nos pueden incluso llegar a motivar en tomar un proyecto: sea porque tu preocupación es económica y decidas tener el empuje de emprender.

Pero existen otras preocupaciones que se acumulan y llegas a un punto del cual no te permiten avanzar, te desconoces porque quisieras sentirte bien y hacer de todo; sin embargo, tu mente te pide que pares.

De esto va esta entrada de hoy, cómo gestionar las preocupaciones con 7 valiosos consejos que he aprendido:

1. Programa Cómo Te Incorporarás a tu Rutina Progresivamente

Esto puede ser un proceso graduado donde poco a poco incorpores actividades que te lleven a retomar tus proyectos soñados haciendo cosas mínimas por día.

Cuando una preocupación me está afectando enormemente y me estanca mi trabajo durante una semana, lo que hago es incorporarme progresivamente. Apunta en una libreta o en tu móvil qué harás al siguiente día: tomarte una ducha, organizar tus actividades, comenzar donde te quedaste atrás… Algo mínimo, pero significativo.

Es como si en la oscuridad fueras buscando una cuerda en la cual sostenerte para encontrar la salida al final del túnel y así vas tomando fuerza día con día para ir superando estos bloqueos mentales.

Una de las cosas en las cuales yo hablé en el episodio de ¿qué hacer en la cuarentena? fue el incorporar ejercicio y para mantener tu mente ocupada. Lo sostengo, hoy me dio gusto volver a esa rutina que yo misma di por sentada que funciona. Realmente lo hace y abraza mucho tus caídas y fracasos, porque al superarlos cada vez será mejor.

A fin de cuentas, esto es esencialmente ser productiva: hacer actividades por muy pequeñas que sean, pero significativas porque lo importante es disfrutar los procesos para llegar a tu meta anhelada.

2. Agenda en tu día a día en dejar la preocupación

Las preocupaciones tienen un punto de partida. Habitan en tu mente cuando no se hace nada al respecto y decides seguir tu vida como si nada pasara.

Algo que me ha servido a mí en cada bajón de ánimo ha sido expresarme conmigo misma qué me inquieta y no avergonzarme de sentirlo de esta manera.

Había escuchado que muchas personas al comenzar su día, se toman 20 minutos para no hacer nada más que preocuparse. Sacan dicho tiempo para analizarse y luego despejar sus mentes para seguir con sus rutinas.

Lo consideré y comencé a hacerlo. Pronto comencé a notar que mis preocupaciones no eran minúsculas y que no deberían avergonzarme porque todos poseemos nuestras propias cargas.

Independientemente de la hora que elijas para hacerlo, lo importante es el enfoque que tengas para depurar dichas emociones y responsabilizarte en la gestión de tus preocupaciones.

dejar de preocuparse

Recuerda que, aunque nos guste o no, las preocupaciones seguirán surgiendo y el hecho de ir acumulando no te está ayudando en avanzar. Cuando te sientas preocupada, reconoce dichas preocupaciones inmediatamente, dales su tiempo y su caducidad.

Cuando determiné que mis preocupaciones no me iban a dominar, reconocí el control que yo tenía sobre ellas y aunque te parezca que este es un paso sencillo… ¡realmente lo es!, pero no cualquiera se toma el tiempo para escudriñar esos pensamientos negativos.

Si lo haces, estás un paso adelante y lo demás será solo rutina que debes crear para mantenerte consistente.

3. Las Preocupaciones se Alimentan de la Procrastinación

Concentrar buena parte de tu tiempo en alimentar tus preocupaciones, es un arte propio de los procrastinadores.

Muchas personas prefieren usar su tiempo en aflicciones que en cumplir sus tareas. Postergar las responsabilidades solo aumenta la preocupación.

Y para ello es justo diferenciar. Hace un tiempo hice un blog hablando de qué es y qué no es procrastinación, es bueno le des una mirada porque muchas personas se auto flagelan considerando que por la procrastinación no avanzan y no todo se debe a esto.

Parte del reconocimiento de tus preocupaciones es también saber cuándo tu cuerpo te está pidiendo descanso, cuándo tu mente pide un respiro, salir al aire libre o hacer una actividad disruptiva a lo que llevas días haciendo. Pero para ello es importante saber qué es procrastinar, luego sabrás lo que necesitas.

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4. Expresa Cuál es tu Preocupación

Esto fue algo de lo cual me ayudó y me sigue ayudando a salir adelante. Es el encontrar alivio en compartir tus pensamientos, porque sabes que obtendrás comprensión y algo que te ayudará a salir adelante.

Busca a tus amigos o familiares de confianza. Tus seres queridos pueden ser una gran fuente de apoyo brindándote una perspectiva diferente sobre tus problemas.

A veces, puede ser difícil obtener ese consejo que necesitas desde tus seres queridos y no necesariamente quiere decir que no son tus amigos. El tener ciertos problemas crónicos, tales como ansiedad, depresión o afines es mejor considerar la ayuda profesional. Nunca sabrás si una terapia con un profesional, terapias grupales, foros de apoyo o tu misma comunidad puede brindarte la ayuda que tanto necesitas.

No todas las preocupaciones se liberan tan fácilmente y no quiere decir que esté todo perdido, date tiempo para reconocerlos que todo tiene solución.

Así considera si aún no tienes un círculo de amistades, esfuérzate, búscalas y hazlo. Tú no sabes si expresándote, le estás ayudando a otra persona a sentirse tranquila que no está yendo por el sendero ellos solos.

dejar de preocuparse

5. Aprende a Relajarte

La ansiedad debido a la preocupación se reduce de maneras increíbles cuando estás en un estado de relajación. Aprender a relajarte puede hacerse sencillo mediante técnicas de relajación. No soy una experta en dichos temas, pero con mis vivencias en ello puedo decirte lo que me ha funcionado para dejar ir mis preocupaciones y enfocarme en lo que realmente importa.

Así, si recuerdas esto la próxima vez que estés preocupada, prueba una de estas técnicas de relajación:

• Respiración profunda
Relajación muscular progresiva
Yoga
• Meditación
• Dibujar / Pintar
• Escribir

Dentro de cada consejo va una parte de mí que tardó en reponerse y reconocer sus preocupaciones, pero me siento igual de decidida a mantenerme en mis proyectos gracias a esto.

Nada es tan gratificando como volver a la rutina de tu vida, pero con una lección aprendida. De esto se trata ser productiva: reconocer tus fallas, incluir qué cosas te hacen bien para tu mente, cuerpo y tus pasiones.

6. Gestiona Tus Pensamientos

Gracias a un diario, esto podrá ayudarte a hacer la tarea más fácil. Tiene su aporte en que la preocupación es un patrón de pensamiento negativo, es un hábito que se ha aprendido y que puede afectar tu estado de ánimo y ansiedad.

Debido a que el pensamiento negativo generalmente se desarrolla con el tiempo, se puede desaprender y reemplazar con puntos de vista más positivos.

Cambiar tus pensamientos negativos implica primero el reconocimiento de estos, segundo la verificación por medio de la escritura logras contrastar cómo tus pensamientos están trabajando para finalmente accionar al reemplazo.

Reconocer es saber con qué frecuencia te preocupas durante el día y este dato es útil porque te ayudará a investigar más a fondo la raíz de tus problemas.

Luego, mira tus preocupaciones y pregúntate si estás siendo realista. Por ejemplo, si te preocupa no ser aceptada debido a tu imagen, lo que dijiste o tu propio silencio recuerda siempre esta pregunta:

 

¿Realmente quieres ser amiga de alguien que no puede aceptarse tal cual es?

Verifica tu realidad y cuestiona tus preocupaciones para accionar y dejar ir dicha preocupación. Mereces estar rodeada de personas que te aprecian por lo que eres y asumir una perspectiva no ayuda a salir de la preocupación.

Existen muchas más interrogantes que te pueden ayudar a depurar las preocupaciones. Siempre recuerda ponerte en los pies de los demás, empatiza con su contexto y si reconoces que esta amistad, ese ambiente de trabajo, esa decisión que tienes en mente no va a funcionar, decídete en dejarlo ir.

7. Un Diario Para Tu Salud Mental

He conocido la experiencia de personas con trastornos de pánico y agorafobia en el cual están luchan con sentimientos como la soledad y el aislamiento. Si este no es tu problema, pero sí sufres dicho sentir y no tienes con quien hablar sobre tus preocupaciones pueda que esta sea tu solución para gestionar tus pensamientos y emociones negativas.

Escribir un diario es una forma efectiva de ponerte en contacto con tu interna. Al escribir, puedes superar las emociones difíciles, descubrir las posibles soluciones y te ayudará a cambiar de percepción.

Comenzar a escribir un diario es todo un hábito que se construye asignando una hora en específico. Una buena alternativa es comenzar a crear tu bullet journal para gestionar tus emociones gracias al mindfulness, del cual te he contado sus beneficios en esta entrada de blog.

Seguir leyendo: ¿Qué es un Bullet Journal?

Como puedes ver, existen muchas alternativas de las cuales puedes ayudarte a ti misma en crecer como persona y dejar atrás las preocupaciones. ¿Cuáles son tus preocupaciones actuales? me gustaría saber y apoyarnos mutuamente. 🙂 

Foto de Aleserade

Sobre Alexia

Soy una apasionada de una multitud de cosas aparentemente desconectadas: literatura, psicología, creatividad y emprendimiento, por nombrar algunas.

Teniendo la experiencia de crear mi propia agencia, he acumulado una cantidad de recursos y conocimientos que deseo compartir contigo y así motivarte a realizar tus ideas.

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