Síndrome del Impostor: cómo está destruyendo tus sueños

El síndrome del impostor, esa horrible, fea y asquerosa voz que está en tu cabeza y te hace atrás para lograr grandes cosas. Sí, cuando pensás en hacer algo realmente significativo para un cambio en tu vida, pero tenés esa voz horrible que te dice: NO, NO VAYAS AHÍ.

Hoy hablaremos del Síndrome del Impostor, qué es, porqué es tan importante hablar de él y 4 tips para que sepas darle una bateada de aquí hasta el infierno.

Muy bien, te pondré tres circunstancias y necesito medites un tiempo, si las viviste, cómo te hicieron sentir en el momento de vivirlas:

1. Te contrataron en un puesto y tú creíste que no te lo darían porque viste a los demás y tú creías que tenían mejores habilidades que tú.

2. Te ascendieron en tu trabajo y sientes que no tienes la suficiente experiencia para llenar ese cargo.

3. Lograste ganar un concurso y tú consideras que eso fue pura suerte.

¿Te suena familiar? Lamento informarte que es un problema SUPER COMÚN, que tiene nombre y que te voy a contar cómo poder salir adelante sin sentirte una impostora.

Pero primero, definamos ¿qué es el Síndrome del Impostor?

Acorde a Wikipedia es un fenómeno psicológico en el que la gente es incapaz de internalizar sus logros y sufre un miedo persistente de ser descubierto como un fraude.

No es una enfermedad mental oficialmente reconocida, y no se encuentra entre las condiciones descritas en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, pero ha sido el sujeto de numerosos libros y artículos por psicólogos y educadores.

 Fue un término acuñado por Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978.

¿Sufre más la mujer el Síndrome del Impostor?

Y bueno si alguna vez has asistido a una conferencia de mujeres, algún curso de desarrollo profesional o un evento de liderazgo orientado para mujeres, sin duda habrás escuchado sobre el síndrome del impostor. 

Hablado entre las mujeres como una de las razones clave de su falta de confianza, además de esa noción del “me siento como un fraude en lo que hago” y he leído varios artículos en los cuales existe una suposición a razón histórica en que los roles de género son la problemática principal.

Es algo tan común en términos de “mujer emprendedora”, si entras a grupos o nichos que estén en dominancia por hombres, sentís ese sentido de dominancia que quieren prevalecer sobre ti.

Y es que en aspectos de negocios ciertamente ser voraz y competitivo es una habilidad de sobrevivencia.

No ocurre en todos los nichos, pero yo misma me he visto inmersa en conversaciones con conocidos emprendedores donde se busca opacarme y en peores casos verme como un objeto sexual al que pueden persuadir.

Si quieres seguir adelante y seguir moviéndote en este mundo mayoritariamente masculino, tenés que adoptar ciertas actitudes a las que no fuiste educada sea si emprendes o quieres llegar a puestos altos.

En pocas palabras: te van a ver como una pesada, agresiva, tajante… Y si no eres eso, te devoran.

Cabe decir que no todos los nichos de emprendimiento son así y no toda tu competencia masculina es o será así. Yo misma tengo mentores hombres que poseen educación y la clara comprensión del respeto.

Siendo francas, por muchísimos años la comunidad científica creyó que el síndrome del impostor era una problemática únicamente para mujeres, pero investigaciones detalladas como las de las mismas Clances y Imes (quienes acuñaron el término) muestra que realmente es un fenómeno universal.

Todos podemos sufrir el Síndrome del Impostor en misma medida. Puedes encontrarte a un anciano que lucha día tras día con esto. Dueños de empresas multimillonarias, oradores que brindan ponencias a miles de personas.

Hombres poderosos que aún se cuestionan si lo que hacen es tan realmente bueno o si serán descubiertos siendo impostores.

Personalmente, te diría que lo sufro a diario. Todo el tiempo. Yo ya podría darte una cátedra de cómo sentirte impostora y sintiéndome impostora dentro de esta misma.

Y podría decirte que la parte más limitante de lidiar con el Síndrome del Impostor es que te limita tu coraje para buscar nuevas oportunidades, explorar áreas en las que desconoces (nunca sabrás si eres bueno si no lo intentas).

A pesar de sus males, te tengo una BUENÍSIMA NOTICIA: hay estrategias para combatir a ese desgraciado impostor interno.

Existe muchísima ciencia detrás del Síndrome del Impostor, particularmente a nivel cerebral y hormonal. Pero claramente yo no soy una doctora en este sentido. Así que te voy a brindar soluciones prácticas para que puedas entrarle con más garra y coraje a esas oportunidades.

Practicidad joven, vamos a ser PRÁCTICAS.

1. Conoce a tu impostor y apodérate del control.

¿Te puedes el dicho “Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca”? El impostor es un enemigo que nunca te librarás de él y debes aprender a lidiar con ello. 

Porque es ley de vida: los nuevos desafíos avivan inseguridades y este enemigo siempre estará ahí contigo.

Abrázalo. Reconócelo y dale un nombre. Sí, mira a mí me tiene sin cuidado que la gente me vea como boba poniendo nombre a cada cosa. Yo necesito poner nombres para definir y decirles: “ya te entendí. Te acepto la invitación a crear un caos en mí, pero no te voy a permitir decidas por mí.”

A tu impostor le encanta los estancamientos, quedarse un ratito más en la zona de confort y jamás exponerse. No dejes que ese miedo te haga desconocerte a ti. Es más doloroso pensar en los “hubiera” que en los “lo hice, fracasé, pero aprendí”.

2. Busca consuelo en tus amistades.

No estás solo. Es que yo quisiera que te dieras cuenta que no lo estás. Mientras más personas conocen de esto, será un buen tema para conversar entre amigos, exponer nuestros miedos y alentarnos a seguir adelante.

Tenés que tener claro que no hay nada más que tu impostor odie más que ser desnudado y minimizado entre otros.

Porque así es, todos tenemos miedo de ser incompetentes.

3. Enfócate para demostrarte a ti que tu impostor está muy equivocado.

Tu impostor jamás debería ser tu amigo, porque es ese que odia tengas logros. Es esa persona que consideras tu amigo, pero jamás aplaude cuando te pasan cosas buenas y mucho menos está para darte ánimos.

Sí, ese “amigo” que jamás desechas por miedo al qué dirán o qué pensará él de ti.

Para este consejo necesitaré que tomes una libreta o escribas en el blog de notas de tu celular. Enumera todos esos desafíos que has superado en estos últimos 5 años. Para cada desafío, escribe cómo lo superaste y qué aprendiste.

Por cierto, DEBERÍAS HACERLO porque esto te podría ayudar muchísimo en actualizar tu currículum. De nada, guapa. wink

Captar tus desafíos revelará patrones de pensamientos que persisten y debes amoldar mejor. Por ejemplo: si vos ganaste un premio como la mejor diseñadora, y si eso te hizo sentir que tu trabajo no era el mejor, Piensa porqué crees eso.

¿Acaso lo dices porque pudiste haber hecho una mejor investigación? Bien, sigue trabajando en eso. Pero si pensaste que no lo merecías porque había mejores trabajos que el tuyo, DEJA DE COMPARARTE.

La comparación es ese elemento tóxico que acudimos para elevar tu inferioridad o minimizar tu esfuerzo. En cualquier aspecto, no te trae nada bueno. Vos sos vos. Vos tenés tus vivencias, tu marco referencial, TU CONTEXTO. No es justo te compares.

4. Deja ir lo “Perfecto” y Simplemente Hazlo

Tomar acción es el mejor antídoto para tu impostor. Y por si aún no lo has visto, hace un tiempo hice un blog sobre 4 cosas que puedes hacer cuando no sabés qué hacer en tu vida y te muestro maneras de tomar acción.

Retomando el punto 4, tendrás que dejar de pensar en ser perfecto. Los retos que irás haciendo cara siempre serán sencillos en la medida en que meditas tus posibilidades, con lo que cuentas y si quieres realizar esto.

Los errores no te harán menos capaz, ellos significan que estás tomando riesgos, que eres humano y no un impostor. Recuerda que fallar está bien, es necesaria la dosis de fallos si quieres ser exitoso y experimentar tu vida al máximo.

En algunas ocasiones, pasará en que, si no encuentras solución en ti y existen muchas dudas, acudas a un profesional y te ayude a superar a tu impostor. Un psicólogo puede ayudarte a trabajar con el síndrome y enfocarte en las partes donde brillas más.

A pesar que el Síndrome del Impostor es desgastante, es superable. Deja ir atrás el ansia de perfección, interioriza tus logros, adopta la actitud de “solo hazlo”, de esta manera cultivarás patrones de pensamientos más útiles y pondrás a ese impostor en su lugar.

Al final del día, recuerda que estás aquí por una razón. En tu trabajo, tu vida, en tus amistades. Recuerda que eres digna y que mereces todo por lo que te estás esforzando. Eres mejor de lo que crees que eres. Eres más inteligente de lo que crees que eres. Eres más de lo que te das crédito.

Algunas veces siento que es un problema muy interiorizado y normalizado como sociedad. El tener tu autoestima por los suelos y considerar que eso es normal.

Porque incluso en mí pasaba que, si alguien me daba un cumplido por mi belleza, yo respondía: naaah, no es para tanto. Un día dejé de hacerlo. Interioricé que eso era una falsa humildad de mi parte y todo por temor a parecer arrogante.

Soy lo que soy, estoy en proceso de aceptarme y racionalizar lo que yo considero soy… y lo que no soy. Y bajo ese espectro de opiniones de otros y tuyas debes discernir lo que hace bien a tu maleta de pensamientos.

¿Alguna vez has pensado qué pensamientos quisieras fueran tu refugio cuando todo tu mundo se viene abajo?

Piénsalo, seguro te sorprenderías de tu misma respuesta.

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Sobre Alexia

Soy una apasionada de una multitud de cosas aparentemente desconectadas: literatura, psicología, creatividad y emprendimiento, por nombrar algunas.

Teniendo la experiencia de crear mi propia agencia, he acumulado una cantidad de recursos y conocimientos que deseo compartir contigo y así motivarte a realizar tus ideas.

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